Hola a todos,  amig@s, quiero contar mi experiencia en el London Marathon, que corrí el pasado 13 de Abril.

Unas 25 semanas antes de la carrera, “El Mister“, empezó a poner a punto una maquinaria oxidada después del maratón de Sevilla 2013. El entrenamiento fue progresivo, duro, pero muy entretenido. Tener un objetivo a largo plazo hace que la paciencia y la constancia seas las mejores aliadas. Mi objetivo real era bajar nuevamente de las tres horas, y el super objetivo, hacer una marca en torno a las 2:56. Planteé el viaje acompañado de la familia, mujer, hijo, carro, una maleta sólo para el peque … ufff  ¡Eso si que duro y no los 42 km!

El viernes acudí a la feria del corredor, y ya pude ver la primera pista de la magnitud de esta carrera. Era la feria más grande que había visto, más incluso que la del Maratón de New York, y ya es decir. Estuve unas dos horas y apenas recorrí una cuarta parte de ella.

Feria del Corredor

Feria del Corredor

El día de la carrera amanece un día espectacular, de inicio fresco, pero despejado. Más adelante se esperaba algo de calor (17-18º aproximadamente). La organización de la salida fue muy buena y ordenada, con todos los corredores en un gran campo de césped hasta la hora de acudir a tu corral (que todos los corredores respetaron de manera escrupulosa). Mi dorsal, salida azul, corral 1, tras los favoritos, las gacelas Thompson, guepardos y demás figuras del maratón mundial.

Entre los favoritos...

Entre los favoritos…

Pues bien, se da la salida y desde el primer momento me pongo a un ritmo cómodo, de 6:45 min/milla (4.12 min/km aprox.). Ya desde el primer momento puedo ver la cantidad de gente que va a correr y nos encontramos con un nutrido grupo de chicas que van a ese mismo ritmo lo que me sorprende gratamente.

Me encuentro en el km.10 y voy cómodo de ritmo, muy cómodo, pero algo en las piernas me hace dudar, siento como un cosquilleo, una sensación eléctrica en los isquitibiales que me mosquea seriamente. Pero es demasiado pronto para desistir del objetivo, por lo que continuo al mismo ritmo. La sensación no desaparece, a pesar de que me hidrato o tomo un gel, y al paso por la media maratón ya veo que si continuo así me va a dar un tirón en el isquio derecho. En dos maratones tuve esas sensaciones y no les hice caso, y la consecuencia fue un tremendo tirón y tener que arrastrarme unos 7 km, por lo que bajo el ritmo hasta que las malas sensaciones en los isquiso desaparecen y me encuentro cómodo.

Aquí me viene un momento de bajón, el único, pues veo que empiezan a adelantarme decenas y decenas de corredores, y lo peor, los personajes pintorescos (pero buenos atletas), uno vestido de novia y otro de Borat (mini-triquini verde). Pasado este mal rato me dedico a disfrutar algo más de la carrera, quedarme con los sitios por donde paso (espectacular el paso por el Puente de la Torre y el Big Ben).

Desde la media hasta el km 35, no echo cálculos del tiempo que voy a hacer (de hecho mi sensación es que voy a hacer 3h20min o así), pero en ese km me pasa uno de los globos de las tres horas. Le miré y pensé, ¡a por él, que voy fresco! El sprint duraría unos 15 metros, pues los isquios volvieron a decir que quien era yo para obviarles, je,je.

En el Km 37 me encuentro con los amigos de la Bolsa del Corredor, Joan Terán y cía. Sabía que estaban en Londres, pero no en que km, y me hizo mucha ilusión verles y oírles animando. ¡Si los llego a ver un poco antes me paro a saludar! Je, je. Esos ánimos me dan la energía necesaria para disfrutar aún más de la carrera voy chocando manos a los chavales, dando las gracias por los ánimos, etc.

En estos kms la verdad es que voy disfrutando y pensando que era un privilegiado por poder correr por aquellas calles. Había quedado con mi mujer y el peque entre los km 40-42, a la parte izquierda de la carretera, por lo que voy pegado a ese lado y mirando detenidamente. Me los encuentro ya en el Km 42, y me paro con ellos, a darles un beso. Mi mujer flipa, puesto que en otras carreras paso con los ojos inyectados en sangre, a cuchillo, y sólo me da tiempo a levantar un poco la mano. Tras la recarga de ánimo me dispongo a preparar la llegada, y ¡obtener unas buenas fotos!. Miro el tiempo de llegada y veo unas dignas 3h05min. Y yo contento por haber hecho la carrera más inteligente que se podía plantear en esas circunstancias.

Como resumen decir que el @londonmarathon me ha parecido una carrera impresionante, con una organización perfecta, tanto de la recogida de dorsal, feria, salida, como de la carrera en sí (avituallamientos cada milla, bebida energética cada 4 millas, geles), y también de la gestión de la llegada (chip, medalla, recogida de mochila, salida). La cuestión del público, de lujo. Puede parecer exagerado decir que había millones de personas animando en las calles, pero no lo es. Si tenemos en cuenta que había público (hasta 3-4 filas) en los 42 km y a ambos lados de la carretera, es fácil que salgan esas cifras. Además, era un público muy entusiasta y hacía ruido con todo. El recorrido es bueno, no es duro pero tampoco completamente llano, y bonito al pasar por lugares emblemáticos de la ciudad (es todo un acierto).  En definitiva, una carrera que todo maratoniano debería correr una vez en su vida atlética.

¡Salud y Kilómetros!